Pues para que no quepa ninguna duda, ya os voy anticipando que no, que no aporta mucho más.
Estamos ante otra serie que pretende ser diferente, intentando, sin conseguirlo, aportar una trama compleja que sustente la sucesión de casos que se da en cada capítulo. Sin embargo, al final, la sensación es la de estar viendo una serie tipo CSI, aderezada con un poco de interrelaciones personales que intentan amenizar el divertimento, de forma equívoca y desagradable.
Porque en mi caso, por ejemplo, cuando decidí empezar a verla, sin duda me esperaba otra cosa.
Esperaba que ese delincuente tan malvado, presentado como el más buscado del mundo, que se entrega voluntariamente, no se sabe muy bien por qué, quizás para conseguir inmunidad o quizás para dar un nuevo impulso a su negocio delictivo, con la promesa de entregarles una lista que incluye los nombres de los personajes más peligrosos del planeta, en su mayoría totalmente desconocidos para los "inútiles" del FBI, y siempre y cuando en las investigaciones forme parte, y sea con quien se comunique, una agente novata recién ascendida al grupo de investigación, diera pie a una historia diferente, intrigante y con suspense.
¿Quiénes serán esos terribles delincuentes que andan por ahí sueltos?, ¿por qué ese deseo de darlos a conocer al FBI?
No parece que obtener la inmunidad sea lo suficientemente importante para un personaje que se jacta de poder vivir donde quiera, cuando quiera y como quiera, ya lo esté buscando el FBI, la CIA o la NSA. Y entonces, ¿tendrá algo que ver esa agente novata con la que exige tratar en todo momento?, ¿qué relación les une, o les unió en el pasado?.
Porque ella no sabe nada... ¿o quizás sí?
No se puede negar que suena interesante y que podría ser una historia que diera mucho juego, si se llevase en condiciones. Y sin embargo, ahí está el problema. Que no se sabe llevar.
Para explicar un poco mis sensaciones negativas con la serie y esos errores "imperdonables" en los cae, voy a enumerarlos como si de un informe técnico se tratase, de forma que quede algo estructurado, en vez de un sinfín de ideas vomitadas sin ton ni son.
- No engancha.
Tras leer el argumento y decidir verla, tenía ciertas esperanzas. Sin embargo, el primer capítulo mostró un nivel muy bajo y a punto estuve de dejarla ahí, maldiciendo mis nefastas últimas elecciones. Aún así, y para seguir con la tradición, me armé de valor a la espera de que mejorase, y, aunque lo hizo tras los primeros capítulos, tampoco es que sea la panacea de la diversión. Podríamos decir entretenido... y punto.
- Interpretaciones dudosas.
Pero el meollo viene con James Spader, quien representa al malvado co-protagonista. Es innegable que es un buen actor, y fue una de las razones de animarme a verla, pero a mí en particular me decepciona muchísimo. Su personaje está sobreactuado en todo momento, y no deja de parecer una mala copia del mejor de los Hannibal Lecter.
Y del resto de personajes, pues ni fú ni fá, ni falta que hace, dado el peso que tienen en la serie. Así es la riqueza de la misma.
- Entremos ahora en la propia trama...
Resulta que hay una lista, la Blacklist. En ella están incluidos los personajes más despiadados del planeta, que serán descubiertos, uno a uno, por nuestro malvado James Spader, siempre y cuando su acuerdo sea respetado por el FBI.
Y claro, tú te imaginas esos diez o, como mucho, veinte grandes cerebros del mal, que dominan el mundo y que han resultado irrastreables a lo largo de los años. Esos pocos elegidos capaces de manejar la historia de la humanidad mediante sus horripilantes y complejos actos.
Y de esta manera va tu mente dándoles forma...
Hasta que llega ese capítulo en el que el nombre correspondiente ocupa el número 158 de la lista. ¡Venga ya!
Comienzas a pensar en de todas las connotaciones surrealistas y absurdas que conlleva esto para la historia en sí, cuando de pronto se presenta ante ti el hecho más aterrador; ¿vamos a tener que aguantar capítulo tras capítulo a cada uno de los 200 que puedan componer la lista?. O peor aún... ¿y si son 300?, ¿o 500?
¡Madre mía!
- Los clichés son continuos e insoportables.
Situaciones inverosímiles, ridículas, se suceden sin que nadie decida ponerles fin. Ya sabes, de esas que te hacen mirar al que tienes al lado con cara de ¿WTF?, y de esas que se resuelven en el último momento posible, cuando todo parece perdido. Por supuesto, siempre gracias a la protagonista novata, quien nunca puede llamar a refuerzos que estén más cerca de los sucesos o que echen una mano a la hora de reducir a los malos.
¿Y cómo no, a qué os suena?
Una protagonista que es mirada con recelo por sus compañeros, a los que siempre lleva la contraria, ya sean sus jefes o agentes de mayor experiencia, y que siempre acaba teniendo razón, mientras los demás estaban totalmente equivocados y parecían movidos por un irracional modo de ver las cosas.
Y es que el FBI, compuesto en esta serie, para más inri, por un grupo especial y ultra secreto, que es lo más granado del cuerpo, resulta ser profundamente imbécil, con todas las letras de la palabra. Menos mal que tenemos a dos protagonistas que son la misma reencarnación de Einstein a la vez que del Agente Bourne, para que puedan así salvar, un día sí y otro también, a toda la humanidad.
¿De nuevo, no les suena todo esto a trillado?
Pues hay más. Imaginen y acertarán. Agentes sin vida privada porque este tipo de trabajo no lo permite. Marido que tiene que hablar con ella sea como sea, aunque esté en ese momento desactivando una bomba...
... o una de las cosas que más chirrían. Ella es una agente novata, cuya única experiencia hasta la fecha ha consistido en hacer perfiles criminales. Pues bien, lo que nos encontramos capítulo tras capítulo es a una persona que en ningún momento demuestra tener experiencia de lo suyo, pero que sin embargo es una experta en todo lo demás, desde el manejo de armas a la lucha cuerpo a cuerpo, incluyendo el análisis de datos, el robo de guante blanco o la infiltración.
Y más que iremos descubriendo a medida que la serie avance. ¡Que no voy ni por la mitad de la primera temporada!
En definitiva, un todo inverosímil y extraño que no consigue más que provocarte un continuo y molesto chirrío en lo más profundo de tu ser como espectador.
Y bueno, ¡vaya parrafada que os he soltado!
Posiblemente alguno de vosotros ya la haya visto y no esté de acuerdo conmigo, como es normal.
Pero en mi opinión, estamos antes una serie que no siendo aburrida, tampoco resulta interesante.
Los intentos por hacer algo diferente se quedan en nada, y el resultado es bastante triste.
Es una pena no haber aprovechado mejor a un actor como James Spader, quedándonos sólo la impresión de estar ante una versión sobreactuada de Hannibal Lecter.
Si queréis acción al estilo Mentes Criminales, algo mejor pero no demasiado, esta es vuestra serie.
Eso sí, a cambio tendrás que aguantar esa flema de quien se cree y pertende ser lo que no es.
The Captain




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