Hay series que nacen para tener una sola temporada. Por mucha pena que dé cuando se termina y ganas que tengas de que todo continúe. Al final, lo mejor es que todo se hubiera quedado en el desarrollo y desenlace de su trama original, para la cual fue concebida.
Son esas series en las que todo gira en torno a un objetivo, una idea, normalmente muy original e intrigante, que si es bien llevada te hace estar pegado al televisor un capítulo tras otro, experimentando esa extraña sensación provocada por el irresistible deseo de que llegue a su fin, para saber así qué demonios termina ocurriendo, a la vez que por el rechazo a que se acabe, y que la diversión se prolongue hasta el infinito. Porque además, todos sabemos que una vez todo se resuelva ya nunca volverá a ser lo mismo, y la continuación no será más que una sombra de lo que acabas de ver. Como no podía ser de otra forma.
Y ejemplos hay unos cuantos, siendo para mí especialmente representativos dos, Prison Break y la protagonista de esta entrada, Homeland. La de la prisión fue quizás la primera serie que de veras me enganchó, viendo la primera temporada de golpe, en apenas dos o tres días durante los cuales, ni clases, ni quedar con los amigos, ni ninguna otra cosa fueron una opción. En esta serie se mezcló lo adictivo de la trama con la novedad y la flexibilidad de las clases universitaria para faltar cuando quisieses.
Pero claro, una vez que consiguen o no escapar de la cárcel, para lo cual su enigmático protagonista hace que le internen en la misma penitenciaría que su hermano y se tatúa claves y mapas para conseguir sacarlo cuanto antes, pues como que ya no hay más. No tiene sentido seguir estirando el argumento hasta que no dé más de sí y te acabes hartando de huidas, intricados planes y conspiraciones.
Pues Homeland es más de lo mismo. La primera temporada es magnífica, con una intriga y suspense admirables y una sensación constante de que nada es lo que parece. Si estamos ante un héroe americano o un terrorista, o ambas cosas, o ninguna.
Pero claro, tras esta temporada inicial, te sumerges en la segunda y te das cuenta en seguida de que ya no es lo mismo. Que no hay nada nuevo que contar, que si están enamorados, que si no, que si hará lo correcto, o lo menos correcto, o volverá con su familia. Que si Carrie está loca, que si se lo hace o se lo hacen, que si su enamoramiento lo echará todo a perder o al contrario, o depende como se mire, o del capítulo siguiente o del anterior. Y cansa... sólo de pensarlo aburre.
Tras la segunda temporada me prometí no volver a verla más, que hay muchas series como para perder el tiempo de esta manera. Y así fue durante mucho tiempo, hasta hace apenas 2 semanas.
Leí que la cuarta temporada era diferente, algo distinto. Así que me armé de valor y paciencia y retomé la tercera, estando a punto de darme de nuevo por vencido ante tal aburrimiento y sufrimiento. Pero conseguí aguantar y...
... un buen día se acabó, la temporada llegó a su fin, y lo hizo pudiendo haberse quedado ahí y punto. Perfectamente. De hecho, pensaba que era imposible que retomara el vuelo, que aquello era irrecuperable y que lo mejor que podían hacer era cerrar el chiringuito y ponerse a otra cosa.
Así que en esas estaba cuando finalmente comienzo con la cuarta temporada, esperando que lo que había leído tuviera algo de cierto y no quedara todo en una horrible pérdida de tiempo.
Y se cumplió. Han dejado atrás tanto culebrón aburrido y manoseado, y, a pesar de que a un gran actor siempre se le va a echar de menos, vuelven a hacer lo que saben, y aprovechando todo el potencial que tienen entre manos, se ponen a contarnos una de espías.
Porque resulta que las historias de espías son entretenidas y que nunca pasan de moda, siempre están ahí (ya hablaremos de la magnífica "The Americans"). Se centran en Carrie, como debe de ser, y toma protagonismo Quinn, como debe ser. De fondo Pakistán y sus relaciones con estados Unidos, que si drones, talibanes y demás temas de actualidad, de los que vemos un día sí y otro también en los periódicos.
Y vuelve a enganchar, a tener suspense y de nuevo estás deseando que llegue el siguiente capítulo. Al menos así es hasta el día de hoy y desde luego que no dudaría en recomendarla. Porque es entretenida, tiene buenos actores y la producción es más que digna. Que siga así...
¿Quién lo hubiera dicho al final de la tercera temporada? Yo desde luego no.
The captain



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