Pues resulta que escribo esta entrada el 26 de Octubre de 2014, sin saber si algún día la publicaré o simplemente permanecerá en el olvido de mi disco duro para siempre.
No es que no quiera hacerla pública, ni que la escriba por escribir (aunque un poco sí), lo que sucede es que aún hoy no estoy seguro de si daré apertura a este blog que estáis hoy leyendo.
Así que los motivos de ponerme ahora y no una vez que me haya decidido a abrirlo son dos.
Por un lado, el aburrimiento extremo que me invade en esta oficina, en la que gran parte de los días mi trabajo oscila entre leer las noticias diarias, escudriñar los misterios del Universo, escondidos tras las manchas de las paredes, o decidir si venirse hasta Arabia para no hacer nada merece realmente la pena.
Por el otro, mis evidentes problemas de memoria. Es posible que si intentase escribir sobre el tema dentro de un mes, tuviera que realizar un arduo trabajo de investigación para recordar incluso los nombres de los protagonistas, por lo que digamos que mi opinión, análisis o llámenle como quieran no valdría ni la tinta con la que está escrito.
Como os podéis imaginar, no iba a ser menos. Me encantan las series. Puedo pasarme horas de sábado y domingo, o viernes y sábado aquí en Arabia, viendo un capítulo tras otro.
Un adicto, como muchos de vosotros, merecedor de pertenecer a este ilustre club.